viernes, 14 de septiembre de 2012

“De princesas que buscan tipos que coleccionar…”


Hola, hola!!!

Las cosas ya no son lo que eran. Las princesas, tal y como reza la canción de Pereza, ya no son jóvenes inocentes que suspiran por grandes caballeros; los príncipes tampoco van en un corcel blanco; y las malas malísimas ya no salen de una bomba de humo negro, sino que son alcaldesas. ¿Alcaldesas?

Sí, y no me hagáis hacer el chiste fácil sobre la “gobernanta” de la ciudad de Madrid, o en su defecto de la presidenta regional, porque esas no entran en los cuentos, sólo en las peores pesadillas. En “Érase una vez…” la mala malísima de “Blancanieves” es una alcaldesa, y la joven de mejillas sonrosadas, una profesora. Mi personaje favorito hasta el momento es Pepito Grillo, un psicólogo moderno y refinado, que lógicamente tiene pinta de que se aliará con el bien. 

Sé que llego tarde a esta serie porque en EEUU ya se está grabando la segunda temporada, pero es que soy bruja y además de la televisión tengo otros deberes malignos que atender. Vi los dos primeros capítulos y no me defraudaron.  Al principio me resultó lioso, porque las tres actrices principales se me parecen bastante así que no sabía quién era Blancanieves, quien la hija y quien la mala… Tampoco me resulto fácil tanto cambio temporal. 

Pero luego las cosas se van aclarando y todo cobra sentido. Del reparto, me gusta el nuevo registro de Jennifer Morrison (Emma), que suma con esta su tercera aparición en una serie de éxito tras House y Cómo conocí a vuestra madre. En principio, ni  Ginnifer Goodwin (Blancanieves), ni Lana Parrilla (reina malvada) me transmiten mucho, aunque les doy tiempo. 

Mención aparte merece el actor Robert Carlyle, al que todos recordamos por Full Monty, y que borda el papel tanto de Rumpelstiltskin (en la época de cuentos) como de Sr. Gold (cuando los cuentos se hacen realidad).  Un actorazo con mayúsculas. 

En definitiva, un buen producto que dicen que Vasile rechazó para los canales de Mediaset. El éxito de audiencia de estos dos capítulos hace pensar que fue un error, aunque sólo el tiempo (y la contraprogramación) demostrarán si el gran jefe de la televisión patinó con la decisión o no.
A mí ya me tienen ganada para los dos próximos capítulos. Porque en la tele, como en la vida, a veces los cuentos se hacen realidad.

SÚBETE A MI ESCOBA Y CUÉNTAME SI TÚ TAMBIÉN TE UNES A “ÉRASE UNA VEZ”

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